Diariamente miles de niños en Guatemala caminan hacia sus centros educativos, viajan en automóviles o esperan el bus para llegar a sus destinos, pero mientras realizan sus actividades cotidianas respiran el aire contaminado que circula por calles y avenidas. Esto podría llegar a afectar su salud.
Según estudios internacionales, la exposición a las emisiones vehiculares está asociada con mayor riesgo de asma, alergias, enfermedades respiratorias y alteraciones en el desarrollo pulmonar infantil. Esto debido a que los niños son vulnerables porque respiran más rápido que los adultos y los pulmones aún se encuentran en formación.
¿Pero qué tipo de aire le estamos dejando a las siguientes generaciones?
Dentro del tráfico urbano se encuentran contaminantes como monóxido de carbono y compuestos aromáticos presentes en la gasolina, tales como el benceno. Mientras que, en las zonas con alta densidad, los contaminantes pueden alcanzar niveles que afectan la salud respiratoria, en especial en horas pico.
De acuerdo con la evidencia científica, vivir o estudiar cerca de carreteras con tráfico intenso aumenta la probabilidad de tener síntomas respiratorios crónicos en menores. Lo que significa que no es una molestia temporal, sino más bien impactos acumulativos a largo plazo.
Esto significa que las decisiones sobre combustibles no son solo técnicas sino de salud pública. Porque mejorar la calidad del combustible tiene efectos reales y las mezclas como E10, representan un paso hacia la evolución.
La mezcla E10 compuesta por 10% de etanol y 90% de gasolina permitirá mejorar el octanaje y favorecer para que la combustión sea más eficiente. Esto a su vez podría reducir la necesidad de ciertos compuestos aromáticos en la gasolina y contribuir a disminuir emisiones contaminantes, las cuales están asociadas al tráfico urbano.
Esta implementación no será una solución mágica, pero si una mejora progresiva en el perfil ambiental del combustible, explican los expertos.
Ley de Alcohol Carburante
Con la entrada en vigor de la Ley de Alcohol Carburante en Guatemala se iniciará un momento importante para la transición a una movilidad más limpia. Puesto que el país se sumará a una tendencia internacional, en la que más de 40 países ya utilizan mezclas con etanol, como parte de una estrategia energética y ambiental.
Por ello, incorporar el etanol a la gasolina no solo tendrá implicaciones económicas o agrícolas, sino también habrá un impacto en la calidad del aire urbano y a su vez beneficiará la salud de los niños, porque la reducción de las emisiones contaminantes representa menos exposición acumulada de los pulmones en desarrollo.
Aire más limpio
Habitualmente las decisiones energéticas se discuten en relación con precios, logística o infraestructura. Pero también es necesario abordarlas desde la perspectiva de un aire más limpio para entender que se trata de una herencia colectiva.
Para proteger la salud respiratoria infantil se requieren varias acciones, entre ellas:
- Control vehicular
- Transporte público eficiente
- Planificación urbana
- Combustibles más limpios
Es por lo que la transición a mezclas como la E10 no resuelven los desafíos ambientales, pero forman parte de una cadena de mejoras necesarias y garantizar el aire más limpio es una decisión consciente.
En Guatemala, miles de niños crecen en avenidas congestionadas y cada avance en la calidad del combustible es una inversión silenciosa hacia el futuro.
¿Por qué es necesario cuidar la calidad del aire y qué tiene que ver el etanol?
Cuidar la calidad del aire es necesario porque afecta directamente a la salud, tanto de niños, como adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias. Pero la exposición a contaminantes del tráfico está asociada con problemas de asma, infecciones pulmonares y problemas cardiovasculares.
Es aquí donde entra el etanol, porque al mezclarse con la gasolina en porciones como E10, actúa como oxigenante, mejora la combustión y puede reducir la necesidad de ciertos componentes más tóxicos en los combustibles y contribuye a una movilidad más limpia.
