Para mediados de año se tiene previsto que se ponga en práctica el Reglamento General de la Ley de Alcohol Carburante en Guatemala, el cual establece el uso del etanol como un aditivo para la gasolina que se utiliza de forma habitual en el país. Esto con el objetivo de dar un paso hacia la movilidad más limpia.
Esta implementación de la normativa genera muchas preguntas entre los usuarios, entre ellas se encuentra una muy particular y es si ¿el etanol funciona bien en climas tropicales como el nuestro?
Esta es una duda muy comprensible, puesto que Guatemala es un país con alta humedad y con temperaturas elevadas en varias regiones. Además, con una temporada de lluvias muy prolongada.
Sin embargo, con la evidencia internacional, en especial en Brasil, quién ha sido líder mundial en el uso de etanol, se demuestra que la mezcla con la gasolina funciona adecuadamente en climas tropicales e incluso en condiciones que son más exigentes que las nuestras.
La experiencia de Brasil
Desde hace varias décadas, Brasil utiliza el etanol como combustible y gran parte de su territorio tiene clima tropical, con altos niveles de humedad y temperaturas que superan con frecuencia los 30 grados centígrados.
De acuerdo con los datos compartidos por União da Indústria de Cana-de-Açúcar e Bioenergia (UNICA) el etanol se ha utilizado de manera masiva en mezclas bajas como E10, la cual está compuesta por 10% de etanol y 90% de gasolina, que es la que se tiene prevista para utilizar en Guatemala.
En Brasil, a pesar de las condiciones climáticas tropicales no se han identificado problemas estructurales asociados al clima y el uso regular del etanol. Lo que convierte a esa nación en un referente natural para países como Guatemala, que comparten algunas características ambientales.
Etanol y sus propiedades
En mezclas reguladas como la E10, que se utilizará en Guatemala, según lo establecido en la Ley de Alcohol Carburante, esa propiedad permite captar microhumedad presente en el sistema de combustible y eliminarla durante el proceso de combustión.
Lo que quiere decir que, en lugar de acumular pequeñas cantidades de agua en el tanque, el etanol ayuda a integrarlas en la mezcla y quemarlas de manera controlada.
En ocasiones anteriores, UNICA ha explicado que en sistemas cerrados y con estándares adecuados de almacenamiento y distribución, esta característica contribuye a mantener un sistema más estable y limpio. No se trata de que el combustible llene de agua el motor, sino que el etanol gestiona la humedad microscópica de manera eficiente.
Control de calidad
Otro de los factores claves es la infraestructura, es por lo que la Ley de Alcohol Carburante en Guatemala establece parámetros técnicos claros para la producción, mezcla y distribución del etanol, que incluye controles de calidad, estándares y almacenamiento por parte de las autoridades.
Es decir, el combustible no será mezclado de manera improvisada en las estaciones de servicio, debido a que la incorporación del etanol se realiza en terminales y plantas autorizadas, siguiendo las especificaciones técnicas, lo que reduce el riesgo asociado a la humedad externa o el almacenamiento inadecuado.
En el caso del calor, el etanol presenta propiedades que favorecen el desempeño del motor y tiene un alto índice de octanaje, lo que mejora la resistencia a la detonación y contribuye a la combustión efectiva.
En los países tropicales, en donde la temperatura puede afectar el rendimiento en los motores, el uso de mezclas con etanol no ha generado inconvenientes, sino por el contrario, en mercados como Brasil, operan bajo el calor intenso, el combustible con etanol se ha integrado como parte del sistema energético.
Tomando en cuenta las experiencias internacionales y que en Guatemala se utilizará la mezcla al 10%, un estándar que ya ha sido probado, el uso del etanol es seguro para integrarse sin inconvenientes al parque vehicular existente.
También se prevé que la implementación sea gradual y que se mantenga un monitoreo constante durante los primeros cinco años.
