Por décadas, el combustible que movía al mundo también hizo que de forma silenciosa millones de personas enfermaran. Esto debido a que la gasolina con plomo fue durante gran parte del siglo XX, una solución para poder mejorar el rendimiento de los motores. Sin embargo, ese fue uno de los errores ambientales más costosos en términos de salud pública.
Hoy Guatemala se encuentra cerca de atravesar una transición ambiental con la implementación del Reglamento General de la Ley de Alcohol Carburante, con la que se incorporarán mezclas de E10 (10% de etanol y 90% de gasolina) a partir de mediados de año.
Esto como parte de una evolución global que inició cuando el mundo decidió sacar el plomo de la gasolina. En la antigüedad, el plomo era utilizado para aumentar el octanaje y así evitar la detonación prematura de los motores y aunque funcionaba, el problema era el impacto que tenía en la salud.
De acuerdo con estudios realizados a lo largo de los años, la exposición al plomo afecta el desarrollo cognitivo infantil y además, provoca daños neurológicos irreversibles. También está asociado con enfermedades cardiovasculares y las grandes ciudades tenían altos niveles de este metal pesado.
Pero en 1970 se inició la eliminación progresiva, la cual tomó décadas, pero el resultado fue la reducción de los niveles de plomo en sangre, en la población. Lo que se considera uno de los mayores logros en materia de salud, en el último siglo.
Sin embargo, fue hasta el 2021 que la gasolina con plomo fue oficialmente eliminada en todo el mundo y se demostró que el rendimiento no podía poder estar por encima de la salud.
Otros aditivos
Cuando el plomo se eliminó, la industria optó por integrar nuevos aditivos para poder mejorar el octanaje. Tales como: el MTBE (metil tert-butil éter), un compuesto que ayuda a mejorar la combustión.
Con el tiempo, surgieron nuevos problemas. Entre ellos que el MTBE es altamente soluble en agua y que persiste en el ambiente. Además, se documentó que en varios países se registraron casos de contaminación de aguas subterráneas por fugas en tanques de almacenamiento.
Esto ha llevado a buscar alternativas sostenibles.
Etanol en Guatemala
El 30 de junio próximo iniciará a funcionar la Ley de Alcohol Carburante y con ella la mezcla de etanol y gasolina conocida como E10. El etanol es producido a partir de biomasa como la caña de azúcar o el maíz, lo que actúa como un oxigenante del combustible.
La incorporación de E10 permitirá:
- Mejorar el octanaje sin recurrir a los aditivos altamente tóxicos.
- Lograr una combustión más eficiente
- Disminuir algunas emisiones contaminantes
- Reducir la necesidad de compuestos aromáticos como el benceno.
Las mezclas de etanol son utilizadas en decenas de países, tales como Estados Unidos, Brasil y varias naciones de la Unión Europea. Desde hace años, el E10 es el estándar que es respaldado para ser utilizado en motores modernos y que no necesitan modificaciones para su uso.
Aunque el etanol no es una solución definitiva a todos los problemas ambientales, si representará una mejora en comparación con formulaciones anteriores, puesto que es un biocombustible y contribuye a diversificar la matriz energética.
Con la Ley de Alcohol Carburante, Guatemala se suma a una tendencia internacional que busca combustibles más limpios y eficientes. La transición a esta normativa implica ajustes lógicos y estándares de calidad que se adapten en la cadena de distribución.
¿Por qué era necesaria la eliminación del plomo de la gasolina ?
Esta medida se tomó porque representaba un grave riesgo para la salud pública y el ambiente. Antes se utilizaba el tetraetilo de plomo para mejorar el octanaje y el rendimiento del motor. Pero liberaba partículas tóxicas que eran inhaladas por millones de personas, en especial en las zonas urbanas.
Además, se le asoció con daños neurológicos irreversibles, problemas de aprendizaje, reducción del coeficiente intelectual, alteraciones del comportamiento y enfermedades cardiovasculares.
